hashtag #gratisnotrabajo
Trabajar gratis o tan barato que al final te cueste a ti es algo que uno debe meditar bien y lo se por experiencia. Hace 3 años un amigo me pidió que le hiciera una web, le dije ok y con un precio de amigo; Incluía pasarela de pago, gestión de asistentes para eventos, logotipo, redes sociales, SEO… incluso le subí 3 post, en fin un curro acojonante por el que a día de hoy aun no he cobrado.
Quizá, si le hubiera pedido la mitad por adelantado me lo hubiera pagado y su “lado oscuro” no habría aflorado. Y es que obtener algo bueno o malo de una persona tiene más que ver con nosotros mismos y con cómo llevamos la situación frente a la idea de que depende de cómo sea la otra persona. Además de aprender eso me doy cuenta de que al trabajo hay que determinarle un valor, y si no lo haces tu nadie lo va a hacer. Creo que muchos emprendedores hemos tenido ese punto débil, bien sea por querer que las cosas funcionen como sea, o por exceso de confianza, quizá por el deseo de complacer, bien sea por no saber medir correctamente el valor del trabajo o por cualquier otro motivo.

Trabajar gratis o barato tiene varios inconvenientes básicos:
- No eres la mejor versión de ti mismo. Hablamos de desmotivación, de que en cierto momento nos demos cuenta de que hemos adquirido un compromiso a cambio de nada.
- El valor de tu trabajo tiende a cero. Cualquiera que sepa que no se ha pagado por ese trabajo podría pensar que para ti es demasiado fácil como para cobrar.
- Eliminas posibilidades de desarrollarte. Me explico: las habilidades desarrolladas por uno mismo que finalmente van a parar a resolver problemas de amigos suelen ser habilidades directamente relacionadas con tus hobbies, es decir, actividades que te encanta realizar. La profesionalización de un hobbie es una salida laboral como cualquier otra, y en la medida que des un trato profesional a tu know-how, existirán mas posibilidades para vivir de lo que mas te gusta, que no es ninguna tontería… De hecho, la crisis debería resolverse si la gente con diferentes talentos fuera capaz de colocarlos en el mercado, y éste se llenara de centenares de miles de micro transacciones con sus respectivos micropagos. ¿Quién dice que alguien que sepa de fotografía y hable francés no sea capaz de hacer un foto-tour para turistas franceses en su ciudad?
Cuando hablamos de resolverle una papeleta a alguien, hablamos de trabajar para alguien. Obviamente nosotros decidimos si vamos a cobrar por ello y en que grado. Ahí van algunas ideas que quiero compartir:
La llamada del ahorro, derecho de tanteo.
Un día recibes una llamada de teléfono. Es un amigo o conocido, la conversación comienza con un ¿que tal estas? pero el motivo de la llamada es otro, alguien necesita algo de ti.
Ese alguien tiene un problema y tú posees habilidades que lo resuelven. En teoría el mercado de trabajo funciona cuando estas dos circunstancias se encuentran, el atasco es que a veces no sabemos como gestionar tal situación porque en nuestra mente lo personal se funde con lo profesional.
Casos típicos son arreglar el ordenador, hacer fotos, crear un logo, hacer una reforma..
Para un consejo por teléfono o una gestión que nos ocupa 20 min se hace extraño cobrar, en especial cuando hablamos de amigos y conocidos. Sin embargo, desde el momento en que sepamos que hay horas de curro por delante para hacer lo que nos piden, es necesario evaluar el tiempo necesario para realizar el trabajo, como mínimo!
Esa llamada no es mas que un tanteo y por ende el receptor puede y debe hacer lo mismo: tantear; en la medida en que preguntes a tu interlocutor qué necesita exactamente y la conversación discurra por el sendero del asunto a resolver, comprenderá que estáis hablando de trabajo. Hay personas que dan por hecho que se lo vas a hacer gratis, y un modo suave de testear esta posibilidad es preguntar por el presupuesto del que dispone en función de la información que se ha proporcionado acerca del trabajo a realizar.
Desde el instante en que sepamos que el trabajo no es cosa de media hora, no es mal momento para dejar claro que el trabajo tendrá un coste, así todo será mas fácil.
Profesionalizar la situación
Profesionalizar la situación ayudará a dar forma a la petición que hemos recibido; no es más que usar ciertas palabras desde la primera conversación en especial si 1) nos damos cuenta de que lo que nos piden NO es cosa de media hora y 2) la persona la otro lado es un conocido lejano:
- Presupuesto
- Necesidad / problema a resover
- Tiempo en horas de trabajo
- Resultado
- Profesional
- Proyecto
- Objetivo
- Colaboración / cooperación
Trabajar gratis? Mejor paso un presupuesto y que decida otro.
Profesionalizar la situación incluye entregar a posteriori un presupuesto que tu futuro cliente acepte ANTES de comenzar cualquier trabajo. Lo primero es evaluar la contraprestación, es decir, ¿Cuántas horas vas a echar? ¿Dominas la tarea a realizar? ¿se trata de tu tiempo libre o tienes tiempo de sobra? ¿Cuánto le cuesta a tu amigo hacerlo en la calle? Si la otra persona no quiere un presupuesto, es que quería que se lo hicieras gratis. Pasar un presupuesto es hacer que la otra persona decida por ti.
Pago por adelantado
Pienso que, salvo ciertas excepciones donde la confianza es real, es necesario cobrar de un 30 a un 50% por adelantado. Este paso nos va a proteger de gente que no paga, o que no está segura de que vaya a seguir adelante con su proyecto.
Quien te pregunta si le puedes hacer una web no lo sabe, pero quizá un factor de decisión para seguir adelante con su proyecto es dar por hecho que la web le va a salir gratis contigo. Gracias a este mecanismo vamos a descubrirlo.
En caso de que el encargo sea extenso, una buena idea es asociar los pagos a las fases del proyecto.
Intercambio de valores
No todo va a ser dinero. Mi amigo de Tanzania Lwitiko Mwalukasa era capaz de convertir cualquier valor a latas de cerveza. Por ejemplo, mi teléfono Motorola v3 de aquel entonces costaba 100 latas de cerveza. En este sentido puedes transformar el valor de tu trabajo en algo que la otra parte pueda ofrecerte; es cuestión de buscarlo.
Presupuesto con gran descuento
¿Qué hacer si no le quieres cobrar pero tampoco quieres desmerecer tu trabajo? En ocasiones no nos importaría hacer un trabajo casi gratis, pero por otra parte uno se siente mal porque de algún modo no se hace justicia con el valor del trabajo. Para estos casos, una solución es emitir presupuesto o factura con descuento, por ejemplo el 80%.
Si hacer un vídeo cuesta 900€ y quieres cobrarle sólo 300€, lo mejor será que le digas que le vas a hacer un descuento del 66% sobre precio.
No te justifiques por cobrar
Y recuerda, no necesitas justificarte por cobrar. Suena a “evitar quedar mal” y se obtiene justo el efecto contrario. Por un lado, si alguien va a ganar dinero con tu trabajo tu también deberías. El hecho de que alguien te trate de regatear el precio es sencillamente para que le sobre mas dinero tras pagar sus facturas y esto nos pasa a todos. Quien es profesional no necesita explicaciones.
¿Cuándo SI trabajar gratis?
- Cuando nos sobre el tiempo libre y tengamos cubiertas nuestras facturas
- Cuando la experiencia que vayamos a ganar sea dificil de conseguir
- Cuando existan otros costes de oportunidad, por ejemplo entrar en ciertos círculos de visibilidad o poder trabajar en un entorno privilegiado
- Cuando nuestro trabajo pueda llegar a muchas personas
- Cuando nos sirve para NO estar inactivo; estar inactivo es lo mas caro
- Cuando no lo podamos evitar porque nos gusta mucho el proyecto
- Cuando tu trabajo es para alguien que no va a ganar dinero con ello y vas a contribuir a cambiar el mundo
- Aqui te dejo un gráfico
Comentarios recientes