Año 2010, crisis en España y esa palabra cada vez está mas gastada. Muchos la emplean como el que usa la sal para cocinar y está en boca de todos. Pero, si sales a la calle a la hora de gastar, ¿como está la cosa? La calle siempre ha sido un termómetro.
Bien, bien,,, así deben verlo quienes trabajan en el sector de la hostelería.
Estas vacaciones de Semana Santa las hemos pasado en Barcelona con la familia. Tengo la suerte de que mi madre y mi padre postizo nos invitan de vez en cuando a pasar unos días todos juntos. En total somos 7 y lo mejor se queda en el tiempo que pasamos juntos, en modo risitas y amnesia de problemas y obligaciones. Por eso pienso que el furor capillitas de la semana santa en Sevilla reside en la ilusión de juntarse con los tuyos junto a la belleza del espectáculo, y no en la fe con Jesucristo.

En los días que hemos pasado fuera, me ha llamado la atención lo lleno que estaba todo, la cantidad de gente que hay fundiendo €. (Nota mental: yo también soy parte de esa gente que estaba por ahí de vacaciones – en nuestro caso de los 7 solo 1 está en semi-paro).
Cuando el pasado jueves santo llegamos al hotel a eso de las 13:00 (hotel petit palace museum, hay 3 en Barcelona) la chica de recepción nos dice que tenemos que esperar hasta las 15:00 hasta que nos limpien la habitación, porque están hasta arriba. 15 minutos después, mientras busco en Internet información de la normativa de horario máximo de check-in en un hotel (que por cierto no encontré) la oigo recibir un par de llamadas a las que responde “lo siento, no nos queda nada en ninguno de los 3, prueba en el hotel tal…”. Creo que es posible deducir que no están de capa caída, no?
En la calle, con la de gente que había en tiendas restaurantes y museos, era imposible concluir que estamos en crisis. “Mas gente que en la guerra” pensaba yo mientras que paseando en bici veía colas de gente esperando para comer en el paseo marítimo de Barcelona. Colas que sin ser me recordaban las del telepizza en su promoción de pizza a 1 €.
Los restaurantes, petados. Para comer y para cenar. Y mira que hay restaurantes. Donde está la crisis? Es lo que digo, no he visto un país que esté en crisis. O al menos el sector turismo parece exento. ¿Subir un 10% en semana santa? Creo que bastante mas.
Por otra parte observo (al igual que todos) que las administraciones están flaqueando con las ayudas (que se lo digan a los autónomos andaluces), subidas de impuestos y tema jubilación, también van a saco con tema multas, inspecciones, sanciones, etc, ese afán recaudatorio exprimidor de los bolsillos de los ciudadanos, usando la ley como fuente de ingresos. Vaya, que las administraciones están peladas.
No se que pensar, ¿es que se está muy agustito con ese problema (crisis) que está ahí? ¿Somos esos latinos exagerados? ¿tenemos capacidad de sobra para hacernos los pobretos-pobrecitos? ¿es que ha aumentado la brecha social preocupantemente? ¿Cual es la salud económico-financiera real de la administración? Yo que se, pero ya no estoy tan de acuerdo con que estamos en crisis.
Eso si, en la de valores es otra historia.
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