Martes, 8 de junio de 2010

Atasco en el sistema de transferencia de conocimiento español
Aquí viene la tercera entrega de “cosas que aprendí en Finlandia” donde hablaré de compartir conocimientos y de un sistema que lo promueve.
Introducción
Cada uno de nosotros poseemos habilidades especiales, cosas que sabemos hacer mejor que los demás, habilidades que pueden o no tener que ver con nuestras ocupaciones laborales. Algunos son unos manitas con la electricidad, otros con la cocina, otros con la declaración de la renta, otros con los idiomas, otros con las nuevas tecnologías, otros con la decoración de interiores… sin embargo solamente es su hobby. Aun así los hay quienes pueden llegar a ser muy buenos tan solo practicando en sus ratos libres.
Estas habilidades aprendidas tienen su origen en la casualidad, en la curiosidad, en la diversión, el placer de lo bien hecho, son habilidades generalmente cocidas al fuego de la pasión.
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Martes, 16 de marzo de 2010
En 2002, tras la aventura de emprender un bar café&copas con Anabel, quise romper con el panorama y me fui de Erasmus a Laponia. Yo, un sevillano que anteriormente había salido a otros lugares por estancias de menos de 3 meses, me iba a un país de referencia donde descubriría alguna de esas cosas que te hacen crecer como persona, y que en este caso para mi es uno de los pilares de lo que es hoy Finlandia, tras la regeneración a mediados del siglo pasado partiendo de un país aniquilado por el asedio de Alemania y la antigua Unión Soviética.
Este pilar del que hablo es muy sencillo, se llama honradez.
A ti, lector, te hago las siguientes preguntas:
-Viviendo en España (año 2010 y anteriores), ¿qué sentirías en las siguientes situaciones?
- Estás por ahí con los amigos y se te ha olvidado el móvil en el coche
- Tras marcarte 4 bailes en el pub, decides ir a dormir para lo cual buscas tu chaqueta en donde la habías dejado (en el montón de la esquina). Vaya, de momento no aparece..
- Llegas a una tienda con tu bici, y necesitas entrar un momento para comprar un refresco. No tienes candado o forma de atar la bici a alguna parte.
Creo que sabes de que hablo, no? En fin, creo que por lo general, lo que sentiríamos todos algo parecidos a la sensación de tener un problema:
- Joder, me he dejado el movil en el coche, ahora vuelvo a ver si me lo van mangar (con luneta rota de regalo).
- Pero que cojones… donde está mi chaqueta..?? algún hijo P me la ha levantado fijo
- Nerviosismo esperando a que te cobren y estiras el cuello mirando tu bici que está aparcada ahí fuera: (..vamos date prisa dame el cambio que me van a birlar la bici..)
Pues yo lo que aprendí es a poder creer que puedes dejar sin buen recaudo y no tener un solo pensamiento inquietante. ¿por qué alguien va a llevarse algo que no es suyo?
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