Jornada de puertas abiertas
Es casi un día cualquiera de trabajo pero se percibe otro ambiente. Hoy a la hora de comer no abriremos el tupper porque tenemos la comida de navidad. Al entrar en la ofi huele a perfumes mezclados en el aire. Hoy los compis no llevan la ropa de todos los días. Las niñas se ven diferentes, semimaquilladas a falta de los retoques finales, se nota que mas de una ha ido a la peluquería. Un compañero lleva una ajustada camisa azul oscuro, que refleja brillos y combina bien con la corbata negra, da un aire de fiesta. Los vertidos de las niñas tampoco se quedan atrás. Todo el mundo hoy está más guapo, sacando mas partido a la base. Todos estamos más interesantes.
Me voy pitando para ir a la universidad donde tenemos que trabajar en la memoria de un proyecto a entregar la semana que viene, vamos muy justos. Inmersos en el proyecto pasa el tiempo y me doy cuenta de lo tarde que se me ha hecho. Son las 2pm y salgo para mi casa antes de ir al restaurante. Yo también quiero ponerme guapo. En la moto hace frío y medio llueve. En casa crema y corbata, con el pelo no hay mucho que hacer. El opium que no falte. Vamos. Aparco la moto donde puedo y llego al restaurante.
Llego a tiempo y los entrantes están servidos. No veo hueco para sentarme en un par de mesas donde quería estar. Siempre hay corros; los que comparten afinidad gustan de sentarse juntos. También hay otros motivos.
Me voy con la mesa de Biocolor, una empresa que ha venido con nosotros y donde solo conozco a una persona; son muy simpáticos. Los entrantes se van terminando y las copas de vino van cayendo. Y se nota. Mi mesa es la mas escandalosa y es divertido.
Me cambio de grupo y visito a otros compañeros por otras mesas. Las conversaciones se inician…¿conversaciones de qué?
En el trabajo a veces no hay tiempo de hablar de cosas demasiado personales. Por otra parte algunos compañeros prefieren trazar una línea y aunque hayas pasado 1 o 3 años cerca de ellos en realidad sabes bien poco de su vida. Otros sin embargo más bien te la cuentan.
Son necesarios muchos años de estar de compañeros para poder compartir cosas personales, después de todo, vamos allí a trabajar. Pero hay algunos días donde se comparte mas información, es como un día de puertas abiertas. El individuo hace jornada de puertas abiertas de si mismo.
Sentado con alguien cuyas historias conozco menos, empezamos a hablar de trabajo y de cómo mejorar, los problemas que tenemos en común, el rumbo de la empresa… eso lo podríamos hacer también en la oficina. Hay que empezar por algo. Dejamos el tema atrás y empieza a contarme un plan que tiene en mente. Se trata de iniciar una aventura, de romper con esa estabilidad que tienen en su familia y buscar algo nuevo, algo que mejorará su legado hacia su familia, etc. Y me encanta.
Exponer y compartir con alguien las ideas que uno tiene, sin pensar demasiado en las distancias, decir lo que a uno le molesta, hablar de aquello que teme, los miedos, las oportunidades… Compartir las preocupaciones, pero no las pequeñas preocupaciones que tenemos todos, sino las que tenemos cada uno de nosotros, específicamente nuestras, singulares, auténticas, casos tan especiales como lo son nuestras circunstancias.
En las jornadas de puertas abiertas se recortan las distancias y vale tocar, pellizcar y apretar. Como si fuéramos niños, como si estuviéramos en un viaje de fin de curso. En las jornadas de puertas abiertas, quiero que conozcas lo mejor de mí.










Ey, fenómeno. Realmente la comida estuvo genial y nos lo pasamos en grande, especialmente en la mesa más jaleosa. Las compañeras ya han colgado las fotos en el tuenti, te las pasaré después de las fiestas.
¡Un abrazo y que descanses!
Alex.
Es un poco aburrido debes innovar mas fiesta de amigos etc