Empresas que no sienten dolor, empresas moribundas

Este post viene al cuento de la experiencia de haber estado en entidades/empresas donde he visto que «la casa estaba ardiendo» y  el «cerebro» responsable no hacía nada, la pregunta es, ¿se daba cuenta este persona? ¿era consciente de la existencia de las llamas? Porque a veces uno ve situaciones inexplicables… y no entiende como la cosa puede seguir adelante.

Si alguna vez sin querer has puesto la mano en algo muy caliente como por ejemplo el metal de una plancha encendida, en un movimiento reflejola hemos retirado. Este gesto ha evitado chamuscarnos la piel como mínimo. Y sin pensar ni nada. Es un mecanismo automático.

¿qué ocurre si no sentimos dolor?

Si no tuviéramos unos sensores de dolor que nos avisaran (nocirreceptores o nociceptores) estaríamos expuestos a no poder medir el grado de agresión hacia nuestro organismo, el dolor no es mas que una alerta que no necesita interpretación, de algún modo nos impide seguir por ese camino tal como ocurre cuando dejamos de correr porque nos duele. Sin esta capacidad de medición estaríamos bien jodidos, por ejemplo:

Un niño que no tuviera sensibilidad al dolor sería capaz de saltar desde 5 metros de altura y no darse cuenta de que se ha partido un tobillo hasta que al ponerse en pié se desplomara por pura física. Es una enfermedad rara (CIPA) que pocos desafortunados la padecen. Es dificil imaginar nuestra supervivencia sin estos sensores.

De este modo, igual que los seres humanos nos exponemos a 1001 situaciones de potencial dolor, las empresas también tienen amenazas que pueden ir o no a mayor dependiendo de la gestión de las mismas. Esta gestión se lleva a cabo mediante decisiones y claro las decisiones se toman en función de la información disponible y la fiabilidad de la misma.

¿donde están los nociceptores de las empresas?

Siendo el cuerpo humano un complejo sistema que tiene como punto de partida receptores del dolor a modo de brújula protectora de daños, ¿quien o qué avisa a la empresa de que las cosas van mal? ¿cómo funciona este mecanismo?

Algunas amenazas son fácilmente detectables via análisis cuantitativo, sencillamente se toman datos objetivos de la empresa y a calcular… para eso está el análisis financiero, la contabilidad de costes, por ejemplo.

Hay otras que solo los trabajadores de la empresa pueden detectar. Los empleados son unos estupendos perceptores e interpretadores de la realidad de la empresa. Somos precisamente las personas y nuestra capacidad de comunicación los nociceptores de las empresas, capaces de señalar directamente la causa del problema y aportar información afinada con matices determinantes para resolver en entuerto. La tragedia viene cuando esta información no tiene foro ni cabida en los canales de comunicación de la empresa.

Y quien tiene que hacer caso a los nociceptores?

Pues quien va a ser, el jefe!

Jefe jefe jefe.. que poco me gusta usar esa palabra, ¿quizá porque tiene connotaciones? En la medida en que este director, jefe, responsable o como quieras llamarlo establezca libertad a la comunicación tendremos una organización mejor dotada de receptores de información que la mandan para arriba. El jefe o responsable tiene la obligación de atender y gestionar esta informacion en beneficio del grupo frente a la irresponsabilidad de ignorarla. Un malentendido en un contexto de incomunicación es un marrón garantizado.

Algunos ejemplos de situaciones en la empresa donde el jefe no atiende a los emisarios del dolor:

  • El proveedor de servicios de internet nos está cobrando una pasta por servicios que no usamos por un contrato que firmamos hace mas de 1 año. Alguien de la empresa se da cuenta pero sabe que comunicarlo arriba le va a traer sinsabores. Prefiere hacerse el loco.
  • Federico ha entrado en la empresa de biotecnologia superbichito S.L. cuyo gerente con escasa preparación cree que le ha hecho un favor al darle trabajo. El doctor Federico, que habla 3 idiomas y ha residido en diferentes paises no consigue comunicarse con el gerente que desoye su punto de vista de un nuevo modelo de negocio internacional, fundamental para sobrevivir en tiempos de crisis. Tras 1 año sin cambios Federico toma la decisión de dejar la empresa, su gerente ha perdido capital humano que sencillamente deja la empresa peor de lo que estaba.
  • Stakeholders de la empresa que no están contentos, por ejemplo asociados de una asociación que ni saben a que se dedica la misma y sienten que no reciben ningun valor. Esta información se percibe por los técnicos que están en la calle, que lo comentan ocasionalmente a sus compañeros. Alguien lo sacó una vez en una reunión pero el gerente cambió de tema inmediatamente diciendo que de eso se hablaría en una reunión que nunca tuvo lugar.
  • Lo que empezó siendo una práctica casual en la empresa (pedir y justificar subvenciones de actividades que no ocurren) se transforma en algo demasiado frecuente y algunas personas se sienten mal por ello, el departamento de contabilidad además tiene que pedir a sus proveedores de confianza que emitan facturas falsas. La dirección se desentiende de los sentimientos de sus empleados hacia estas prácticas que en su casa comentan con su familia que no están de acuerdo con esta forma de hacer las cosas.
  • Desconocimiento por parte de los empleados de quien tiene la responsabilidad y las competencias en ciertos temas; finalmente derivan en patatas calientes y mal rollo entre compañeros que evitan aclarar el tema porque pasa por hablar con el jefe que suele reaccionar mal.

Todas estas situaciones tienen 2 cosas en común: la existencia de un problema + la falta de comunicación. En la medida que el jefe se desentiende de atender esta información los empleados faltarán a su compromiso con la empresa.

«el cerebro» no reacciona, ¿que ocurre?

¿alguna vez has hablado de una cosa que se llama «cuello de botella»? Quienes los provocan no suelen hablar de ello.

El cuello de botella en lo referente al jefe puede darse básicamente por 2 motivos:

  1. El jefe escucha pero no hace nada (que es lo mismo que desoir)
  2. El jefe no puede escuchar porque los empleados no quieren hablar

Frecuentemente las empresas no están preparadas con cultura y canales que admitan este tipo de información. ¿Tiene miedo a hablar el empleado? ¿lo percibe como una fuente de problemas? ¿entra a la reunión con 2 problemas y sale con 4? En algunas organizaciones parece que hablar con libertad de los problemas que tiene la misma es ser «conflictivo» o ser un empleado «fuera de control» al que hay que callar por si acaso.

Los argumentos, quejas y comentarios se quedan en el café, en el pasillo, el chat o en la pareja y no en el trabajo que son su contexto natural y el sitio donde deben resolverse. Se desarrolla así una realidad paralela y un mundo de conversaciones que jefe desconoce.

Los cuellos de botella además pueden ir mas allá del mal rollo, a la larga afectan a la salud laboral del grupo que se puede deteriorar con aislamiento social, estrés, y otros factores psicosociales. En España tenemos la Ley 31/1995, de 8 de Noviembre de Prevención de Riesgos laborales que incluye RSC (responsabilidad social corporativa) que habla de la obligación de la empresa de proteger al trabajador mas allá de darle un calzado adecuado o ponerle una pantalla al borde de los ojos. La realidad es que hoy en día este aspecto RSC apenas se respeta pero tranquilos es cuestión de tiempo hasta que alguien apriete el gatillo, se empieza con una mala respuesta, uso de palabras inapropiadas, después viene la baja por depresión y mas adelante están los infartos, suicidios, ictus etc… hasta los problemas tienen escalabilidad.

Por ahora solo he visto bajas por depresión, alzamiento de voz y lanzamiento de bola de papel, también supe de un compañero de una empresa hermana que le dio una especie de síncope.

La organización y el futuro

Toda una oda a la comunicación

Siempre he tenido la impresión de que en mi pais y en concreto Andalucía que es lo poco que conozco, existe una jerarquía rígida y miedo a decir lo que pensamos. Mas que una impresión es una realidad (estoy generalizando). También percibo que hay un salto generacional tremendo, escucho a mi alrededor y sale lo de siempre: gente preparada liderados por otros menos preparados, lo dicen las noticias y se oye en la calle, son los jefes que nos ha tocado sufrir en una realidad donde saber contar un chiste puede llegar a ser mas importante que tener dotes resolutivas, donde dudar está mal visto y es mejor parecer que uno lo sabe todo antes que plantear un diálogo para darle vueltas al problema que por mucho que se empeñen no es invisible. Estos jefes son auténticas enfermedades andantes que impiden resolver los problemas y amenazas de la organización porque capan y silencian la información a tratar para garantizar el futuro. Paradójicamente ellos deberían ser los mas interesados en cuidar a sus nociceptores, en gestionar la confianza de sus empleados para recibir información que por ellos mismos no pueden conseguir.

La comunicación y lo inherente a este acto son la oportunidad de resolver conflictos, si estás en una empresa donde es complicado sacar a la luz asuntos propios del trabajo porque el jefe del equipo lo impide quizá sea buena idea empezar a buscar otro barco.

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3 Comentarios

  1. Genial entrada, QQ.

    Se nota que te la has currado, le has echado tiempo y ganas y entiendes del tema. Ay Federico, qué bien hizo en dejar esa empresa 🙂

    Estoy de acuerdo contigo. El salto generacional es inmenso, y es complejísimo hacerse entender y considerar las críticas constructivas como un avance en la empresa, la vigilancia por parte de los nociceptores como algo decisivo e imprescindible, o abrir la mente y escuchar, es algo lejos del entendimiento de muchos jefes. Y es una lástima.

    Se pierden recursos humanos de increíble valor, la gente se quema y se toma el trabajo como un trámite, delegando los errores en los demás.

    Excelente post, y muy buena la analogía con los nociceptores.
    ¡Un abrazo!
    Alex.

  2. Muy bueno. Precisamente ayer estuve leyendo acerca del dolor y los nociceptores. Muy acertado relacionarlo con la empresa; la gestión de personas sin duda uno de nuestros puntos flacos más «dolorosos».

  3. Hola chicos gracias por las opis. Al final siempre terminamos hablando de lo mismo, las personas. Abrazos!

1 Pingback

  1. Bitacoras.com

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