Hablar con libertad, a los 76

Suena el despertador y media hora mas tarde estás desplazándote hacia el trabajo, donde sabes que te espera un día jodido. Ese tema está atascado y lleva así varias semanas. Tu, licenciado en tal, te dejas la paciencia en la oficina mientras que la página no carga, la conexión a internet no funciona y se sabe que alguien está descargándose pelis. Te encantaría dirigirte a esa persona y decirle «¿disculpa, podrías dejar eso para por la noche?». Pero no puedes quieres hacerlo por mucho que esté relacionado con el trabajo y nada con lo personal; quien sabe que efectos negativos hablar tendría. Mantenemos el control pero no evolucionamos.

Hablar con libertad no está barato, decir cosas que no gustan puede ser traumático para el emisor, y es que el receptor podría«contraatacar«, dando por hecho que está siendo atacado, justo lo contrario de lo que el emisor pretendía. A veces hablar con libertad es violar la confianza que se nos ha dado para guardar silencio. La libertad para hablar vive en la jaula de un zoo.

Esto de contraatacar es lo que ocurrió un día en una charla a la que acudí, una charla que realmente disfruté.

Que ocurrió

Fagor, Irizar, Eroski, Edesa, Consum, Orbea, Caja Laboral ¿os suenan estas empresas? pertenecen al grupo Corporativo Mondragón. Antonio Cancelo, ex presidente de Eroski y de la Corporación Mondragón se dirigía a profesionales del sector agro/cooperativo de Almería en el contexto de una charla empresarial.

Hablando de cabezas de raton vs colas de león como uno de los problemas del importante sector Almeriense, señaló directamente a los presidentes y gerentes como máximos responsables de la actual situación y necesario cambio para poder sobrevivir.

Durante cerca de 1 hora estuvo tratando conceptos absolutamente relevantes en el sector, como la transparencia, el trabajo en equipo, gestión de la empresa (comentaba  por ejemplo que para contratar a un administrativ@ se hacen un par de entrevistas, cuestionario de personalidad etc, pero para un presidente ni se evalúan competencias), reparto de poder y otros temas. Entonces, un agricultor se levantó y dijo unas palabras rogando a los «líderes» del sector que por favor llegaran a acuerdos porque los agricultores lo pasaban mal, hubo un aplauso espontáneo.

Unos 5 minutos después, alguien del público que se identificó como presidente de una cooperativa pidió el micro y comenzó un monólogo de unos 10 minutos para dejar claro que no estaba de acuerdo con cierto punto. Con un argumento centrado en la dispersión de su vida laboral observé como progresivamente el ponente invitado cambiaba sus poses, pasó de «sonrisa» a «sonrisa + brazos cruzados» y a «brazos cruzados + mueca joker».  Media sala rumoreaba y ya no había silencio.

El señor Cancelo en su turno de respuesta fué breve y le respondió educadamente acudiento a lo obvio, que venía a contar lo que pensaba porque se lo habían pedido, que lo que sabía era fruto de su experiencia, y que no pretendía ofender a nadie, concluyendo su respuesta con un «y le voy a decir otra cosa» :

Ahora gozo de una libertad que no he tenido en toda mi vida

Y me dejó clavado en mi sitio. Ese hombre podía decir lo que pensaba. No como la mayoría de nosotros que aunque podemos expresarnos libremente tenemos que ser discretos, políticamente correctos, comedidos,  estar borrachos para decir lo que pensamos o llámalo como quieras. Aquel hombre era libre y podía hablar sin miedo.

Por qué callar?

El primitivo instinto de supervivencia nos ordena proteger aquello de lo que pensamos que dependemos; tenemos que callar o mentir para asegurar lo que consideramos una necesidad irrenunciable, por ejemplo proteger nuestro puesto de trabajo en una empresa. En teoría, si te contratan en una empresa es para que la empresa vaya a mejor, correcto? Resulta paradójico ver tanta gente bien calladita en su sitio.

Ese talento que tienen muchos empleados, las capacidades adquiridas de quienes vienen de otros sectores,  capital humano preparado con un potencial incalculable, quedan cercados, ralentizados, anulados, por el miedo.

Así no hay quien evolucione a mejor; Sirva este post para animarnos a ser un poco mas transparentes, a hablar de aquello que nos atasca, de lo que nos coloca siempre en los últimos puestos de la lista, no vale echarle a la culpa al problema.

En el mundo marino, cualquier cetaceo sabe por instinto que la orilla puede significar la muerte por el riesgo a quedar varado, sin embargo hasta las orcas han aprendido a ir en contra de su propio instinto, que les aleja de la orilla donde pueden morir.

Yo de mayor quiero ser como el Sr. Cancelo, y gozar de la libertad de hablar sin tener miedo. Te dejo unas notas suyas aqui.


Como queda mucho para ser mayor probablemente sea un buen comienzo estudiar la asertividad, para aprender a decir lo que pensamos minimizando problemas.

(video en inglés) [youtube]http://www.youtube.com/watch?v=Ymm86c6DAF4[/youtube]

(video en castellano) [youtube]http://www.youtube.com/watch?v=gcu5RtPivHA[/youtube]

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2 Comentarios

  1. José Romera

    Estimado Enrique,

    Post como este enriquecen nuestra autoestima y se convierten en verdaderas perlas de coaching. Has dado en la clave de todo. Mi experiencia ha estado inundada de casos que corroboran tus conclusiones; amparado en falsos conceptos de respeto y educación (gracias a nuestra educación judeo-cristiana) mas de una vez he estado calladito como una monja y sin hacer mucho ruido. Al final el resultado el mismo, los jefes harán lo que tengan que hacer y encima a las primeras de cambio, tú eres el malo; amén de tomarte por el pito del sereno. Pero lo peor no es eso; lo peor es el peligro de frustración que te queda encima y de daño a tu estima personal.
    Justo en estos momentos me encuentro terminando de leer un libro fantástico sobre la asertividad, quizás de los mejores; “Cuando digo no, me siento culpable” de Manuel J. Smith.

    Buena falta hace de comprometernos con nuestra tierra de Almeria, y que los agricultores sean mas humildes (además de gerentes, etc…) y dejen de mirarse tanto el ombligo; que algunos (por no decir casi todos) cuando hablan sube el pan.

    Gracias Enrique

  2. @José Romera
    Hola Jose, gracias por tu comentario!

    Efectivamente a mas de uno nos dijeron que no pensar y no hablar era ser educado, afortunadamente lo vamos dejando atrás. Los modelos a seguir en personas a nuestro alrededor son puntuales y existe un salto generacional abismal con nuestros jefes, hasta el punto que a veces nos toca adaptarnos a mal, y pesa. No hay que rendirse amigo que por otra parte conocer bien lo que tenemos nos ayudará a etiquetarlo.

    Abrazos

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