La vida es puro teatro. La gracia del teatro está en creerse lo que ocurre en la tarima, mas allá de lo razonable o lógica que sea la escena. El cuento se termina cuando la luz se enciende y uno abandona el recinto. El teatro es entretenimiento, dicen. También es supervivencia.

Hay 2 tipos de teatros malos, el nocivo y el delictivo.

El nocivo se da en la telebasura, consiste en pintar una realidad donde nada importante ocurre aunque lo parezca, tal como podemos ver en una ruidosa y tensa discusión de contertulios en telecirco, o cuando luchadores de wresting se dan de galletas. La idea no es hacer cosas sórdidas o malas, sino que lo parezca. La telebasura es un animal que no ha tenido problemas para sobrevivir en nuestro país. Se alimenta del tiempo disponible de los seres que habitan España.

 

En la telebasura no ocurre nada trascendente pero ellos hacen como si en realidad sí ocurriera.

El teatro delictivo es justo al revés. Algo importante y significativo está ocurriendo en la realidad y unos señores se comportan como si no pasara nada, tratando en manifiestas ocasiones de ocultarlo. Ocultan lo que ocurre y también lo que piensan hacer. Teatro delictivo es cuando se maquilla la realidad con el triste resultado de obtener otra realidad ya imposible de esconder, porque hasta huele.

Es el teatro que se practica en la política, oficio que debería de espantar al mas atrevido pero que sin embargo atrae a egos desbocados y perfiles poco adecuados.

el G20, el club de las expectativas, porque de logros cortito.

 

Los ciudadanos parece que somos los últimos en enterarnos. Decisiones de fines de semana para pillar fuera de juego a la sociedad, rumores de corralitos y europesetas, jueces que ocultan el día y hora de los desahucios para evitar su paralización por los «indignados», indultos, la vida sigue y el espectáculo también, hasta que los actores caigan fulminados como los músicos del titanic, también los espectadores.

¿Entonces la culpa es de los políticos? ¿Y esto da derecho a no querer saber nada? El teatro para funcionar necesita del público, y no habrá función si no hay público. Tenemos el circo que hemos permitido crecer, el teatro que aplaudimos cuando salen los actores a usar palabritas elocuentes. ¿Sabéis cual es la palabra de moda de los últimos 6 años?; «Innovación«. Lástima que del dicho al hecho haya un trecho. Este teatro se terminará en la medida en que la sociedad haga algo, una sociedad que debe darse cuenta de que el destino no depende de estos actores, sino de la suma de esfuerzos. Todos somos responsables.

La buena noticia, es que se puede cambiar. Lo puedes cambiar. Pero hay que mojarse y pringarse. Como esta mujer política,  ella no hace teatro:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=n8-WBvEfdH8&feature=player_embedded[/youtube]

Ellos tampoco hacen teatro (en inglés) (es un minidocumental acerca de la hipocresía de los mensajes de los políticos):

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=RGRXCgMdz9A&feature=player_embedded#![/youtube]

El héroe político será al que crujan por decir 4 verdades. Abajo el teatro delictivo.